1 de cada 337 personas podría ser portadora de variantes genéticas de predisposición a la ganancia de peso

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Cambridge señala que los cambios en el gen MC4R asociados a la acumulación de grasa en el cuerpo son más frecuentes de lo que se pensaba y sus efectos comienzan a edades tempranas.

Los investigadores estiman que una de cada 337 personas son portadoras de una copia del gen MC4R no funcional que aumenta su riesgo a desarrollar obesidad y otras condiciones asociadas como la diabetes tipo 2 y enfermedad coronaria.

MC4R codifica para una proteína que participa en el equilibrio energético del organismo, así como en los mecanismos que regulan la saciedad y el consumo de comida. Diferentes estudios han encontrado que ciertas mutaciones que comprometen la función del gen MC4R están relacionadas con el aumento de peso y la obesidad de aparición temprana. Cuando MC4R no funciona correctamente las señales que se envían a los centros nerviosos del apetito se distorsionan y el cerebro interpreta que las reservas energéticas son menores y hace falta ingerir más comida.

Pese a conocer la relación entre MC4R con el desarrollo de obesidad, todavía no se disponía de una imagen detallada de cómo de frecuentes son estas mutaciones o cuándo empieza a manifestarse su efecto sobre el peso de una persona. Un reciente estudio publicado en Nature Medicine aborda esta cuestión con resultados relevantes para el diagnóstico y prevención de la acumulación de peso en el cuerpo.

1 de cada 337 personas podría ser portadora de variantes genéticas de predisposición a la ganancia de peso

Los investigadores han estimado cómo de frecuente es la presencia de variaciones que alteran la función del gen MC4R y cuáles son sus efectos a lo largo de la vida. Para ello han recurrido a una muestra de 5724 personas nacidas en Bristol, Reino Unido, entre los años 1990 y 1991.

En primer lugar, los investigadores analizaron el gen MC4R en todos los participantes, y realizaron estudios funcionales de las mutaciones identificadas para determinar su efecto. El equipo encontró 29 mutaciones que afectan a la secuencia de la proteína codificada por MC4R: 27 inducían cambios de aminoácido y 2 provocaban un cambio en la pauta de lectura o una proteína truncada. De las mutaciones identificadas 25 comprometían la función de MC4R, la mayor parte de ellas a través de impedir generar una respuesta frente a las señales que suprimen la ingesta de comida.

El siguiente paso del equipo fue estimar la frecuencia con la que se presentan las mutaciones de falta de función de MC4R. En la muestra utilizada, los investigadores han estimado que 1 de cada 337 personas es portadora. Si se considera que la cohorte de personas analizada es una buena representación de la población británica (representa un 75% de los nacimientos de la región), esta información implica que miles de británicos (y potencialmente, millones de personas en todo el mundo) podrían ser portadores de variantes genéticas que predisponen a condiciones que confieren riesgo elevado a problemas cardiovasculares. En este punto, el equipo reconoce que la capacidad representativa de la muestra para otras poblaciones puede ser limitada y serán necesarios más estudios para extrapolar los resultados a otras poblaciones.

Influencia en el peso desde edades tempranas

Por último, los investigadores han evaluado cómo influye el efecto de las mutaciones de falta de función respecto al peso y cantidad de grasa en el cuerpo a lo largo de la vida. En este caso el equipo ha encontrado que la presencia de una mutación de pérdida de función tiene un impacto temprano en el índice de masa corporal, peso y grasa corporal. Las diferencias son detectables desde los 5 años y, por ejemplo, a los 18 años, ser portador de una mutación de pérdida de función de MC4R está asociado a pesar 17 kilos más, tener 15 kg más de grasa y un mayor índice de masa corporal.

Potencial impacto en estrategias de prevención

Los resultados del trabajo indican que las mutaciones en el gen MC4R con repercusiones para el riesgo a tener obesidad son más frecuentes de lo que se esperaba. También señalan que el impacto de estas variaciones genéticas comienza en la infancia y se mantiene en edades adultas. Esta información podría ser relevante para promover la salud cardiometabólica de la población. Se ha estimado que los niños con obesidad tienen más problemas cardiometabólicos en la edad adulta por lo que las estrategias tempranas para reducir la obesidad y mantener un peso adecuado en los portadores de variantes del gen MC4R podrían contribuir significativamente a su salud en la edad adulta. En este punto los investigadores plantean que algunas estrategias farmacológicas dirigidas a aumentar la señalización de MC4R podrían complementar las aproximaciones basadas en dieta o actividad física.

“Los padres de niños obesos son culpados a menudo de no ser buenos padres y no todos los niños obtienen ayuda profesional apropiada”, señala Sir Stephen O´Rahilly, investigador de la Universidad de Cambridge y uno de los autores del trabajo. “Nuestros resultados muestran que la ganancia de peso en la infancia debida a un trastorno causado por un único gen no es infrecuente. Esto debería promover una aproximación más compasiva y racional hacia el sobrepeso en los niños y sus familias, que incluya análisis genético en todos los niños seriamente obesos”.

Referencia: Wade, K.H., Lam, B.Y.H., Melvin, A. et al. Loss-of-function mutations in the melanocortin 4 receptor in a UK birth cohort. Nat Med. 2021. https://doi.org/10.1038/s41591-021-01349-y

Artículo original en inglés: Many of us could carry up to 17kg of fat due to a change in a single gene. cam.ac.uk/research/news/many-of-us-could-carry-up-to-17kg-of-fat-due-to-a-change-in-a-single-gene

 

Fuente: Genotipia

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